Cambios en nuestros cuerpos: 18ª semana.


Lo más probable es que las náuseas y angustias desaparezcan completamente. Aunque aún es posible que por la mañana tengas un mayor cansancio y sueño. El aumento de volumen del útero y la retención de líquidos producirá que te sientas hinchada y que aumentes de peso. Es probable que hayas aumentado incluso más de 5 kilogramos. 
Al aumentar el útero, es normal que sientas los pinchazos y tensión en el abdomen. Además, la presión sobre los nervios que fluyen hacia las piernas, es posible que te provoque calambres. En algunos casos, sobre todo si se tienen problemas de ciática, puede que se sienta más dolor o más frecuente de lo normal tanto en la espalda como en la pierna.
El aumento de los senos, del útero, de la cantidad sanguínea del cuerpo, y el desarrollo del bebé, irán produciendo un desgaste de energía que se traducirá en un mayor apetito.
Recuerda que no tienes que pegarte atracones de comida, es mejor que comas muchas veces poca cantidad.
Notarás que el bebé se mueve más, y como sus movimientos están relacionados con la rutina de la madre, es normal que se sientan frecuentemente a la misma hora del día. La mayoría de las madres perciben los movimientos más al atardecer y por la noche.

El bebé:

Los sentidos se empiezan a desarrollar, de hecho, el oído ya es capaz de notar los latidos y sonidos del exterior. Por eso, se aconseja poner música cerca de la tripita para luego ponérsela antes de dormir.
Como ya tiene bien desarrollados los dedos de pies y manos, las uñas aparecen y comienzan a crecer. Cuando nacen, tienen las uñas lo suficientemente largas como para rascarse y herirse de forma involuntaria.
Los músculos cada vez están más formados y algunos grupos de huesos empiezan a perder la apariencia cartilaginosa para endurecerse.
Lo más seguro es que el feto ya llegue, o esté cerca de los 15 cm y supere los 150 gr de peso.



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