SEMANA 27 DE EMBARAZO.


A partir de estas semanas la presión del bebé ejerce un efecto notable sobre el cuerpo de la madre: dolores de ciática, hinchazón de las piernas, sensación de saciedad o digestiones pesadas y por supuesto, el aumento del volumen del abdomen estira la piel y puede provocar estrías. Conviene pues utilizar cremas hidratantes para conseguir mayor elasticidad de la piel del abdomen, caderas y pechos.

Es posible que notes contracciones sin dolor. Una tensión interna que recibe el nombre de Contracciones de Braxton-Hicks. Si te sucede esto no debes preocuparte porque aunque las contracciones son una señal de parto, las señales que se adelantan al parto están acompañadas de dolores y pinchazos.

Quizá te tranquilice saber que si el bebé nace durante esta semana, tiene muchas posibilidades de sobrevivir, ya que prácticamente está desarrollado y a partir de ahora empieza a coger volumen y unos graciosos michelines que le servirán como reserva para el parto y el posterior proceso de digestión de la leche materna. Recordemos que la leche materna no sube hasta que pasan 2 o 4 días después del parto.

El Bebé:

Es probable que supere los 24 cm y el kilogramo de peso.

Dado que en el interior de la placenta, el bebé no utiliza los pulmones, en su desarrollo estos serán los últimos en desarrollarse. Es por eso que en el momento del parto, es el fuerte berrido, el espasmo capaz de mover estos órganos por primera vez. No obstante, empieza a realizar pequeños movimientos diafragmáticos (como el hipo) y otros que intervienen en la respiración para que se desarrollen.

Su cerebro está totalmente desarrollado y entre sus funciones, ya es capaz de diferenciar ciertos estímulos e incluso de seguir los ciclos circadianos (sueño y vigília).




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